Vencejo Común

Al atardecer, en el patio de la casa de mis padres, hamaca y un buen libro ¿qué más se le puede pedir a una tarde de verano?…

En la tranquilidad del momento, de pronto algo golpea mi cabeza y cae a un escaso metro por delante de mí, un pájaro negro de enormes alas y patas casi inexistentes pero con un par de buenas garras.

Un novato en eso del vuelo que ha decidido aventurarse desde el hasta entonces su seguro nido en una pequeña grieta de la torre de la iglesia, para darse cuenta en escasos segundos que le falta algo de experiencia y técnica en eso de mover la alas y ha buscado un buen “verde” donde caer.

Esto ocurrió ya hace unos cuantos años, pero raro empieza a ser el verano que uno de estos bichos oscuros, un Vencejo Común, decide hacer su primer y fracasado vuelo hacia el jardín de la casa de mis padres.

Sin duda alguna, el vencejo común es un ave rara por naturaleza, la forma de su cuerpo, con esas alas tan alargadas y sus cortas patas, hace que no se pose nunca en el suelo, ya que le cuesta horrores volver a coger el vuelo.

El vencejo come, copula y hasta duerme en el aire. Se les puede ver a última hora de la tarde cogiendo altura, ya que para dormir se van a más de 2.000 metros de altitud. Para alimentarse vuela con su enorme boca abierta, cargando parte de la comida (insectos sobre todo) en su buche. Ave migratoria que da vida a nuestros cielos en pueblos y ciudades durante la primavera y el verano.

Si el ejemplar que cae al suelo tiene ya un buen plumaje desarrollado, lo mejor que se puede hacer es lanzarlo desde una altura de 4 o 5 metros sobre el suelo, y tal y como la naturaleza tenía previsto, alzará el vuelo, y remontará a esos cielos en los que se pasará la mayor parte de su vida.





El Gavilán

Apareció como por arte de magia delante de mi hide, ni un ruido en su aleteo o en su aterrizar.

¡¡¡Por Dios, detrás de unas malditas ramas, y tan cerca que no me cabe ni en el encuadre de la cámara!!!!.

¡ Y como me mueva lo más mínimo, se va!.

Sé que me va a ofrecer escasos segundos, pero también sé que cualquier movimiento o ruido mío lo va a espantar.

Todo pasa muy deprisa, todo pasa muy despacio.

Lo primero es lo primero, los dedos de mi mano izquierda se deslizan lentamente hacia la parte inferior de la cámara buscando la palanca del enfoque para pasarlo a manual. El ruido del Sigma 50-500 al enfocar automáticamente lo haría volar.

Con la misma lentitud, con la misma velocidad, la mano izquierda va ocupando su lugar en el anillo de enfoque del objetivo, mientras, la derecha ya ocupa su posición de disparo.

Intento enfocar sobre su cabeza, está de espaldas, pero no para de mirar, ¡lo tengo!, aprieto el disparador y aseguro disponer de una primera y quizás única foto, pero el bicho para sorpresa mía, soporta el ruido del disparo. ¡¡Primera foto conseguida!!!, ahora la mano izquierda vuelve a trabajar, y lenta, muy lentamente va recogiendo el zoom para conseguir una foto de cuerpo entero, ¡lo tengo de nuevo!, vuelvo a disparar, segunda foto, tercera, cuarta,… ¡!!mierda, se mueve!!! .

Miro a través de la rejilla del hide para localizarlo y lo veo mejor colocado a la derecha, pero tocar mover la cámara y eso si que creo que no lo va a soportar. Poco a poco la voy moviendo, mirando ya por el ocular, lo veo aparecen en la pantalla, ¡otra maldita rama por medio!, enfoco, disparo un vez y… desaparece como por arte de magia… , lo busco por todos los lados y no lo encuentro, se ha ido, y en ese momento me acuerdo de que tengo que volver a respirar.

Y así viví mi mejor momento fotográfico del verano, y aquí os dejo de muestra, mis malas, pero únicas fotos que tengo de un Gavilán.

Fotografiando Corzos

Fácil, muy fácil es ver los corzos por cualquier rincón de Espeja y de toda la comarca. A primera hora de la mañana y al atardecer es cuando más se ven, aunque en los últimos años, a cualquier hora del día puede aparecer uno de ellos, sobre todo si vamos circulado en coche (ojito con los coches, que los accidentes con animales: corzos, jabalís y ciervos principalmente, son la principal causa de los accidentes de tráfico en Soria).

Fácil es verlos, pero no tan fácil es fotografiarlos, y este pasado verano tampoco tuve tantas oportunidades como otros años.

Eso sí, el corzo animal curioso por naturaleza, suele dar unos segundos para poder disparar la cámara, ya que siempre se queda mirando antes de desaparecer corriendo por la espesura. Para mi desgracia, mi zoom Sigma al margen de ser algo ruidoso, no es un “cohete” con el autofocus, más bien lento y poco preciso en bajas condiciones de luz, con lo que pierdo muchas fotos porque no encuentra foco o por el ruido, y como acabo haciendo la mayoría de las veces, paso al foco manual y ya para entonces el bicho ya ha desaparecido (son un rayo dando tres zancadas y dos saltos).

Pero al final siempre consigo alguna foto de ellos…, aquí os dejo las del verano 2011.

Poker de Ases de las Carroñeras en Soria

Han publicado en el Heraldo de Soria el artículo “El quebrantahuesos, en peligro de extinción, sobrevuela de nuevo el cielo soriano” (gracias a los tweets de la Chimenea de Soria me entero de estas cositas y otras muchas más…) y he aprovechado la noticia para hacer esta nueva entrada en el blog.

Con el quebrantahuesos sobrevolando por la provincia, Soria consigue el póker de ases de las carroñeras de la península ibérica. Cuatro especies son en total, y de ellas, tres son las que os traigo en las siguientes fotos. Del quebrantahuesos solo tengo alguna foto de ejemplares jóvenes en el pirineo catalán y muy lejanos.

El verano próximo lo buscaré por esos cielos sorianos, ¡qué gozada poder ver un bicho así!, haciendo honor a su nombre, y lanzado desde las alturas los grandes huesos de la carroña contra las piedras, para “quebrantarlos” y podérselos comer, claro que esto no será nada, nada, nada fácil….

Alimoche sobrevolando un risco del Cañon del Río Lobos con Buitres Leonados.

Empezamos por el más pequeño de los buitres ibéricos: el Alimoche. El famoso buitre sabio de Félix Rodríguez de la Fuente que rompía huevos de avestruz lanzando piedras con el pico.

En la provincia solo se le puede ver en verano, ya que es estival (el invierno lo pasa en África) y es una especie catalogada como “En peligro” y en claro declive año tras año.

Fácilmente identificable por su contrastado blanco y negro, así como su pico y cara amarillos y la cola cuneiforme (ojo, los ejemplares jóvenes son totalmente marrones/negros). Visible en el Cañón del Río Lobos, y también en Espeja, donde este verano, por ejemplo, al amanecer, encontré varias veces en la zona de Hocesera, donde seguramente pasaba la noche. En la zona del cañón se han contabilizado en el 2011, 11 parejas en 11 territorios del parque, que han conseguido sacar 10 pollos adelante.

Difícilmente podemos separar del paisaje soriano la silueta en vuelo planeado del Buitre Leonado o Buitre Común. Por desgracia, los envenenamientos y los tendidos eléctricos acaban con muchos ellos. El censo de parejas reproductoras el último año en el Cañón del Río Lobos ha sido de 233 parejas, de las cuales 180 realizaron la puesta, y 133 consiguieron hacer volar los pollos.

Vamos, que el buitre leonado es el amo y señor del Cañón. Es más, yo siempre he pensado que algunos “cobran” por colocarse o sobrevolar estratégicamente algunas zonas para que los turistas y visitantes les puedan fotografiar.

Al margen del cañón, raro es el día que en Espeja no se ven buitres leonados  sobrevolando la zona de San Cristóbal al Castillo o viceversa, cimas que suelen utilizar para descansar.

En la hoz de Orillares también es fácil ver buitres leonados ya que es una zona de descanso e incluso de nidificación de alguna pareja.


Y para finalizar, el mayor de todos, el buitre negro (de 250 a 280 cm de envergadura). Yo solo lo he visto una vez en Soria, y solo le he podido hacer estas dos fotos. Es fácil de identificar, ya que lo primero que uno piensa cuando lo ve es: “¡pedazo de bicho más grande”!!!! y claro, es muy grande y todo negro. Eso sí, estas fotos son de un ejemplar joven, que son los que se suelen ver en Soria.

Es una especie catalogada “como vulnerable”, aunque en los últimos años, se ha visto aumentar su población, ocupando espacio del sur al norte de la península, teniendo como punto más cercano a Soria, la población de Buitres Negros de Segovia, que cuenta con unas 70 parejas reproductoras.