El Gorrión Común, Ave del Año 2016

El Gorrión Común ha sido elegido el Ave del Año de 2016 por la Seo Birdlife. El motivo, la progresiva disminución de su población, en España con una caída del 10% respecto a 1998, pero más preocupante en grandes ciudades como Londres o Praga.

El Gorrión Común, es el ave que más convive con el ser humano, ayudando a controlar plagas, diseminar semillas y son un excelente indicador de la calidad ambiental. Y hacen compañía!!!!

Aprovecho esta noticia para compartir una fotos que he realizado este verano en el comedero y bebedero que tenemos en el jardín de casa de mis padres en Espeja de San Marcelino.

Y aunque ambos requieren una “remodelación urgente”, su principal misión como se puede apreciar en las fotos, se mantiene vigente.

Para los y las que estáis en el pueblo, en invierno es justamente el periodo cuando los gorriones y otras pequeñas aves que podemos ver por el pueblo más necesitan encontrar alimentos, con lo que poner un recipiente con alimentos les ayudará a superar los meses más duros. Eso si, cuidado donde se pone, que un comedero bajo puede ser un buen comedero, no para para las aves, sino para los gatos.

Gorrión Común

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Día Mundial de las Aves 2015

El fin de semana del 3 y 4 de octubre se celebra el Día Mundial de las Aves 2015 con multitud de actividades en parques y reservas naturales.

Muchas de ellas las podéis ver en la web de la Sociedad Española de Ornitología.

Yo aprovecho el día para compartir esta foto que he realizado a un buitre común o leonado en vuelo al atardecer sobre el castillo de Espeja de San Marcelino (Soria).

Buitre Común en Vuelo

Diversidad Ornitológica del Cañon del Río Lobos

Aquí os traigo una pequeña muestra de la enorme diversidad y riqueza ornitológica que se puede observar y fotografiar en el Cañón del Río Lobos.

Todas las fotos están tomadas desde el mismo sitio, sentado en una piedra, cerca de una zona con agua del casi seco Rio Lobos en el verano pasado. Eso sí, las fotos no son todas del mismo día, ya que fui a ese lugar varias mañanas.

Os muestro un buen grupo de ejemplares de esos que se dejan ver de forma muy fácil y por supuesto fotografiar (en ninguna de estas fotografías llevaba ningún tipo de hide o de red de camuflaje, vamos fotografía “a cara descubierta”). Aunque larga también es la lista de todas aquellas aves que estuve viendo desde el mismo sitio, pero que no pude fotografiar: paloma torcaz, mirlo, mito, piquigordo, herrerillo común,…

Casi todas las aves de pequeño tamaño esta fotografiadas muy cerca, mientras bajan a refrescarse al agua del río, un poco más lejanas se mueven los picapinos y los trepadores, y escondido en un alto pino vigilaba el gavilán, y ya sobrevolando el cañón, el omnipresente buitre leonado, el alimoche y el águila calzada.

Aves del Cañon del Río Lobos
Reyezuelo sencillo jovén
Aves del Cañon del Río Lobos
Reyezuelo sencillo
Aves del Cañon del Río Lobos
Papamoscas cerrojillo
Aves del Cañon del Río Lobos
Papamoscas cerrojillo
Aves del Cañon del Río Lobos
Mosquitero
Aves del Cañon del Río Lobos
Carbonero Común
Aves del Cañon del Río Lobos
Carbonero garrapinos
Aves del Cañon del Río Lobos
Carbonero garrapinos
Aves del Cañon del Río Lobos
Pico Picapinos
Aves del Cañon del Río Lobos
Picos picapinos
Aves del Cañon del Río Lobos
Trepador azul
Aves del Cañon del Río Lobos
Trepador azul
Aves del Cañon del Río Lobos
Herrerillo capuchino
Aves del Cañon del Río Lobos
Herrerillo capuchino
Aves del Cañon del Río Lobos
Pinzón Vulgar
Aves del Cañon del Río Lobos
Mosquitero
Aves del Cañon del Río Lobos
Agateador común
Aves del Cañon del Río Lobos
Petirrojo
Aves del Cañon del Río Lobos
Petirrojo joven
Aves del Cañon del Río Lobos
Gavilán
Aves del Cañon del Río Lobos
Aguila calzada
Aves del Cañon del Río Lobos
Buitre común o leonado
Aves del Cañon del Río Lobos
Alimoche

Vencejo Común

Al atardecer, en el patio de la casa de mis padres, hamaca y un buen libro ¿qué más se le puede pedir a una tarde de verano?…

En la tranquilidad del momento, de pronto algo golpea mi cabeza y cae a un escaso metro por delante de mí, un pájaro negro de enormes alas y patas casi inexistentes pero con un par de buenas garras.

Un novato en eso del vuelo que ha decidido aventurarse desde el hasta entonces su seguro nido en una pequeña grieta de la torre de la iglesia, para darse cuenta en escasos segundos que le falta algo de experiencia y técnica en eso de mover la alas y ha buscado un buen “verde” donde caer.

Esto ocurrió ya hace unos cuantos años, pero raro empieza a ser el verano que uno de estos bichos oscuros, un Vencejo Común, decide hacer su primer y fracasado vuelo hacia el jardín de la casa de mis padres.

Sin duda alguna, el vencejo común es un ave rara por naturaleza, la forma de su cuerpo, con esas alas tan alargadas y sus cortas patas, hace que no se pose nunca en el suelo, ya que le cuesta horrores volver a coger el vuelo.

El vencejo come, copula y hasta duerme en el aire. Se les puede ver a última hora de la tarde cogiendo altura, ya que para dormir se van a más de 2.000 metros de altitud. Para alimentarse vuela con su enorme boca abierta, cargando parte de la comida (insectos sobre todo) en su buche. Ave migratoria que da vida a nuestros cielos en pueblos y ciudades durante la primavera y el verano.

Si el ejemplar que cae al suelo tiene ya un buen plumaje desarrollado, lo mejor que se puede hacer es lanzarlo desde una altura de 4 o 5 metros sobre el suelo, y tal y como la naturaleza tenía previsto, alzará el vuelo, y remontará a esos cielos en los que se pasará la mayor parte de su vida.





El Gavilán

Apareció como por arte de magia delante de mi hide, ni un ruido en su aleteo o en su aterrizar.

¡¡¡Por Dios, detrás de unas malditas ramas, y tan cerca que no me cabe ni en el encuadre de la cámara!!!!.

¡ Y como me mueva lo más mínimo, se va!.

Sé que me va a ofrecer escasos segundos, pero también sé que cualquier movimiento o ruido mío lo va a espantar.

Todo pasa muy deprisa, todo pasa muy despacio.

Lo primero es lo primero, los dedos de mi mano izquierda se deslizan lentamente hacia la parte inferior de la cámara buscando la palanca del enfoque para pasarlo a manual. El ruido del Sigma 50-500 al enfocar automáticamente lo haría volar.

Con la misma lentitud, con la misma velocidad, la mano izquierda va ocupando su lugar en el anillo de enfoque del objetivo, mientras, la derecha ya ocupa su posición de disparo.

Intento enfocar sobre su cabeza, está de espaldas, pero no para de mirar, ¡lo tengo!, aprieto el disparador y aseguro disponer de una primera y quizás única foto, pero el bicho para sorpresa mía, soporta el ruido del disparo. ¡¡Primera foto conseguida!!!, ahora la mano izquierda vuelve a trabajar, y lenta, muy lentamente va recogiendo el zoom para conseguir una foto de cuerpo entero, ¡lo tengo de nuevo!, vuelvo a disparar, segunda foto, tercera, cuarta,… ¡!!mierda, se mueve!!! .

Miro a través de la rejilla del hide para localizarlo y lo veo mejor colocado a la derecha, pero tocar mover la cámara y eso si que creo que no lo va a soportar. Poco a poco la voy moviendo, mirando ya por el ocular, lo veo aparecen en la pantalla, ¡otra maldita rama por medio!, enfoco, disparo un vez y… desaparece como por arte de magia… , lo busco por todos los lados y no lo encuentro, se ha ido, y en ese momento me acuerdo de que tengo que volver a respirar.

Y así viví mi mejor momento fotográfico del verano, y aquí os dejo de muestra, mis malas, pero únicas fotos que tengo de un Gavilán.