Vencejo Común

Al atardecer, en el patio de la casa de mis padres, hamaca y un buen libro ¿qué más se le puede pedir a una tarde de verano?…

En la tranquilidad del momento, de pronto algo golpea mi cabeza y cae a un escaso metro por delante de mí, un pájaro negro de enormes alas y patas casi inexistentes pero con un par de buenas garras.

Un novato en eso del vuelo que ha decidido aventurarse desde el hasta entonces su seguro nido en una pequeña grieta de la torre de la iglesia, para darse cuenta en escasos segundos que le falta algo de experiencia y técnica en eso de mover la alas y ha buscado un buen “verde” donde caer.

Esto ocurrió ya hace unos cuantos años, pero raro empieza a ser el verano que uno de estos bichos oscuros, un Vencejo Común, decide hacer su primer y fracasado vuelo hacia el jardín de la casa de mis padres.

Sin duda alguna, el vencejo común es un ave rara por naturaleza, la forma de su cuerpo, con esas alas tan alargadas y sus cortas patas, hace que no se pose nunca en el suelo, ya que le cuesta horrores volver a coger el vuelo.

El vencejo come, copula y hasta duerme en el aire. Se les puede ver a última hora de la tarde cogiendo altura, ya que para dormir se van a más de 2.000 metros de altitud. Para alimentarse vuela con su enorme boca abierta, cargando parte de la comida (insectos sobre todo) en su buche. Ave migratoria que da vida a nuestros cielos en pueblos y ciudades durante la primavera y el verano.

Si el ejemplar que cae al suelo tiene ya un buen plumaje desarrollado, lo mejor que se puede hacer es lanzarlo desde una altura de 4 o 5 metros sobre el suelo, y tal y como la naturaleza tenía previsto, alzará el vuelo, y remontará a esos cielos en los que se pasará la mayor parte de su vida.





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